Nuestros Niños y Niñas: Constructores de un Mundo de Paz

Noviembre 29, 2017
Al nacer somos personas sensibles, amorosas, amigables, amantes de la naturaleza, inquietas, inquisidoras, prontas a maravillarnos con todo lo que nos rodea, de risa fácil y espontánea, dadas a acariciar, prontas a socorrer, de mirada franca y honestas.
Pronto nos damos cuenta que el dolor y el sufrimiento también existen y que vivimos en un mundo en que las personas compiten entre sí. Aprendemos a cuidarnos de los demás y desarrollamos estrategias para protegernos.
Es así como, el profundo anhelo de vivir en armonía entre los seres humanos se nos transforma en una tarea. Y esta tarea comienza con la formación y educación que brindamos a nuestros niños desde su primer día.
Coleman McCarthy enfáticamente propone la enseñanza de la paz en todos los niveles educativos. "Somos analfabetos de la paz, casi incapaces de manejar el conflicto. Sería insólito que se graduaran alumnos sin que les hubiéramos enseñado Matemática, y les dijéramos, 'Buena suerte, ¡arréglenselas cómo puedan!' Eso hacemos en cuanto al conflicto: se gradúan personas que no saben qué hacer y luego preguntamos…¿por qué hay tanta violencia en América?" (Cleman McCarthy, Peace Education: The Time Is Now, The Washington Post, 29 de diciembre de 1992).

¿Cómo podemos orientar el desarrollo personal-espiritual de nuestros niños y niñas hacia la formación de personas que aporten mayor bienestar al mundo?
Como adultos, madres, padre, profesores, podemos contribuir a la construcción de un mundo de paz a través de la formación de niños y jóvenes de espíritu solidario, interesados en informarse acerca de las necesidades y el sufrimiento de otros, ávidos de conocimientos que puedan aplicar en la búsqueda de soluciones eficaces y, por tanto, preparados para crear un mundo mejor y más pacífico, por medio del entendimiento mutuo y el respeto intercultural.
Para ello es necesario que los adultos desarrollemos un profundo sentido de paz interior. Que comprendamos que somos formadores de seres que experimentan la paz como opción de vida. Requerimos aprender a generar un ambiente de armonía en casa, a resolver en forma pacífica nuestros conflictos, practicar el respeto mutuo y ser proactivos en la construcción de un mundo donde la paz sea la tónica de nuestras relaciones interpersonales. Reconocernos como ciudadanos por la paz. Rechazar toda forma de violencia y maltrato con forma de convivencia familiar.
En el UNICEF, la educación para la paz se define como "un proceso de promoción del conocimiento, las capacidades, las actitudes y los valores necesarios para producir cambios de comportamiento que permitan a los niños, los jóvenes y los adultos prevenir los conflictos y la violencia, tanto la violencia evidente como la estructural; resolver conflictos de manera pacífica; y crear condiciones que conduzcan a la paz, tanto a escala interpersonal, como intergrupal, nacional o internacional." www.unicef.org/spanish/education/focus_peace_education.html "Educación para la paz".

¿Cómo podemos nutrir nuestro desarrollo personal-espiritual para guiar a nuestros niños?
Para lograr nuestro anhelo de construir un mundo mejor, nuestros niños necesitan estar al cuidado de adultos que vivan diariamente en un estado de armonía personal.
J.G. Bennett nos ofrece este consejo: "Al tener que tratar con los niños ya sea como padres o maestros, nuestra tarea comienza con nosotros mismos; y es mucho más provechoso para los niños lo que hagamos para ordenar nuestra propia casa que lo que tratemos de hacer para ordenar la casa del niño." J.G. Bennett et al.: Spiritual Hunger of the Modern Child, p. 82

Pueden ser de utilidad algunos de los métodos y técnicas que se citan a continuación:
1.- La práctica de la atención: esta práctica nos ayuda a conectarnos con la vida en el momento actual, deteniendo periódicamente nuestra actividad mental dispersa y poniendo atención total en lo que estamos haciendo en un momento dado, ya sea respirar profundamente, caminar, comer, o lavar los platos.
La respiración consciente es una técnica especialmente tranquilizadora que ayuda a recuperarnos totalmente y a encontrarnos con la vida en el momento presente. Dice Thich Nhat Hanh; "Al respirar hacia adentro di, "Respira hacia adentro, sé que respiro hacia dentro'. Y al respirar hacia fuera, di, 'Respiro hacia fuera, sé que respiro hacia fuera.' … Con la práctica tu respiración se volverá tranquila y apacible, y tu mente y cuerpo se volverán tranquilos y apacibles… en solo algunos minutos podrás obtener aquel fruto de la meditación". (Thich Nhat Hanh, Peace Is Every Step, pp. 8-9).
Un reloj o campana que suena a intervalos regulares puede ayudarnos a hacer tres o cuatro respiraciones conscientes. La respiración consciente nos recuerda que estamos vivos – que estamos disfrutando del maravilloso don de la vida.

2.- La Meditación: este ejercicio consiste en un enfoque profundo y prolongado sobre un tema o palabra particular. A través del tiempo han existido muchas maneras diferentes de meditar en diversas culturas.
La meditación trascendental es una técnica fácil de aprender que limpia la mente del acostumbrado pensamiento acelerado. El meditador se sienta en una postura relajada, con los ojos cerrados, y mentalmente repite un mantra, típicamente una palabra o frase, por uno o dos períodos de 20 minutos diarios. Este ejercicio ayuda a relajarse, a lograr claridad mental y a permanecer centrado por varias horas después del período de meditación.

3.- El movimiento controlado: la reconexión de mente y cuerpo en la persona es el primer paso necesario hacia el desarrollo de la armonía personal. Algunas alternativas son el yoga y el T'ai Chi. No podemos cuidar nuestro espíritu si olvidamos cuidar nuestro cuerpo. Es valioso incorporar algún tipo de ejercicio físico a nuestra vida, especialmente si esperamos que nuestros niños realicen actividad física con regularidad.

4.- La Educación Holística en casa
Según los pensadores holísticos, la educación consiste en sacar o guiar hacia afuera la energía vital y la potencialidad personal que existe dentro del individuo. Según esto, el propósito de la educación sería nutrir el desarrollo del potencial intelectual, emocional, social, físico, artístico y espiritual de la persona. Su enfoque consiste en crear una comunidad de aprendizaje que estimule el encuentro de la persona en desarrollo con el mundo en forma creativa e inquisidora. Realizando la mayor diversidad posible de actividades en familia, estaremos ayudando a nuestros niños a conocerse a sí mismo y, de paso, conociéndonos nosotros también. Existen muchas actividades gratuitas en nuestro entorno y las podemos aprovechar: parques, museos, teatro al aire libre, etc.
Creación de una comunidad familiar: el camino hacia el desarrollo personal no se hace sólo. Por naturaleza somos seres sociales que necesitamos unos de otros para desarrollarnos integral y plenamente. Si creamos una verdadera comunidad familiar, contaremos un grupo de personas que nos acogemos, apoyamos y nutrimos mutuamente. De esta forma podremos abrir nuestro corazón para conectarnos mejor con nuestros niños.
Sonnie McFarland, profesora en Denver ha sido pionera en la transformación espiritual para la enseñanza de la paz, señala la importancia de los profesores y la necesidad de cultivar su propio centro espiritual. "Nuestra capacidad de evocar la naturaleza espiritual y pacífica del niño irá aumentando conforme estemos atentos a nuestro propio centro espiritual de paz, y nos hagamos sensibles al núcleo de paz interior del niño. Mientras más en contacto estemos con nuestro centro espiritual, más podremos apreciar y respetar el centro espiritual de los demás." (Sonnie McFarland, Shining Through, p.1).

Ejercicios prácticos para el desarrollo personal-espiritual del niño
La Paz comienza en nuestro interior y se vive primero en la familia. Desde que nace vamos formando personas de paz a partir de la manera en que nos tratamos unos a otros y del trato que exigimos de nuestros niños hacia los demás. No olvidemos comenzar por los Modales y la Cortesía. Recordemos:
- Saludar al llegar y despedirnos antes de partir, así como nos damos los buenos días por la mañana y las buenas noches al acostarnos.
- Escuchar con respeto cuando otro está hablando, sin interrumpir y enseñar a pedir la palabra.
- Hablar sin gritar, sin burlas ni ironías.
- Usar el choapino y el basurero. El niño necesita que le mostremos calmadamente como limpiar sus zapatos antes de entrar.
- Aclaramos nuestras diferencias sin golpes ni amenazas.
- Colaborar en casa con esmero y cariño. Desde muy pequeño el niño desea colaborar en las tareas del hogar. Asignémosle pequeñas "tareas de la comunidad familiar" para que participe en forma activa y desarrollo responsabilidad hacia los demás.
- Apliquemos el principio: "Si desordeno, ordeno y si ensucio, limpio".
- Pedir "por favor" y dar las "gracias".
- Pedir disculpas cuando hemos actuado mal.
- Cuando pido algo, acepto que la respuesta puede ser un "si" o un "no".
- Acepto que a veces puedo ganar y otras perder.
- Tratar con respeto a todas las personas, incluso a las que puedan ser muy distintas a mí.
- Cuando pido algo prestado, lo devuelvo en las mejores condiciones posibles.

¿Cómo se cultiva la quietud?
Un paso muy importante al nutrir el espíritu de uno mismo o del niño es preparar un ambiente en que se pueda cultivar la quietud con cierta frecuencia. Es casi imposible que el espíritu florezca en el ruido y barullo constante de la vida diaria. Se deben apartar algunos lugares y tiempos especiales para la quietud – para que uno pueda estar abierto a su voz interior. "El silencio", dice María Montessori, "muchas veces nos trae el conocimiento que no habíamos realizado plenamente, que poseemos dentro de nostros mismos una vida interior. El niño por medio del silencio a veces se hace consciente de esto por primera vez." E.M. Standing, María Montessori, Her Life and Work, p. 226.
Los lugares especiales, para retirarse en el silencio y disfrutar de él, son igualmente importantes para los adultos. Joseph Campbell, reconocido experto en mitología, lo señaló en una entrevista en que Bill Moyers le preguntó: "¿Qué significa tener un lugar sagrado?" Campbell respondió: "Es una necesidad absoluta para cualquier persona de hoy. Hay que tener una habitación, o cierta hora del día en que no sepas qué decía el periódico esa mañana, no sepas quienes son tus amigos, … Es un lugar donde puedes sencillamente ser, y expresar lo que eres y lo que podrías ser. Es el lugar de la incubación creativa."
Si los niños, como los adultos, sienten paz en su corazón, les será más fácil relacionarse pacíficamente con los demás. Sin embargo, a causa de las presiones y la violencia de la vida de hoy, algunos niños se sienten con muy poca o ninguna paz interior. Me toca recibir en la consulta niños agresivos, distantes o que sencillamente no quieren cooperar con lo que hacemos en la sesión. ¿Cómo les podemos ayudar? Podemos empezar a sanar su espíritu con ejercicios para centrarse, de preferencia con toda la familia y al comenzar el día por la mañana o antes de acostarse por la noche.
En la consulta, comienzo siempre con el Juego del Silencio, un ejercicio que realizamos sentados en el suelo con las piernas cruzadas. Cerramos los ojos para alejar el mundo exterior mientras nos enfocamos hacia el interior. La respiración tranquila pero intencionada nos ayuda a enfocarnos.
Luego estamos listos para comenzar nuestro viaje interior. Uno de los ejercicios preferidos de los niños es imaginarnos que vamos bajando muy lentamente por muchos escalones desde lo alto de una torre de piedra, hasta llegar a la puerta de abajo. Lentamente la abrimos y entramos en una habitación, la observamos, y nos quedamos ahí todo el tiempo que queramos. Finalmente, salimos de la habitación y cerramos la puerta. Muy despacio abrimos los ojos y luego si el niño quiere puede compartir algo de su experiencia. Los niños han hablado maravillados de sus habitaciones. La de uno estaba llena de estrellas; la de otro era un jardín sin fin; mientras otro se encontraba envuelto en colores suaves."
Suaves ejercicios de yoga también ayudan a los niños a encontrar la paz interior. Tanto al crear la postura física como al mantener el silencio interior, los niños entran en un proceso que involucra su ser total.
La Construcción de auto estima
Otro factor que influye en la paz interior del niño es su auto concepto. Si el niño tiene una auto estima negativa o se siente inferior a los demás, se puede valer de conductas agresivas para compensar su sentimiento de debilidad.
El amor propio sano le dice al niño que es una persona valiosa, única en el universo, con cualidades y talentos especiales que es capaz de contribuir al mundo.

La educación para la paz no es sólo una enseñanza; su verdadero efecto está en la vivencia continua en la familia. Esta "comunidad" valora a cada miembro como un individuo único; incluye los hábitos de respeto y justicia; apoya la resolución pacífica de conflictos; y ofrece a cada persona el sentido de pertenencia a un grupo cuyo esfuerzo común puede lograr más que el de una sola persona.
¿Qué significa "Comunidad Familia"? Se trata de un grupo de personas unidas por el amor, en un espíritu de cooperación y armonía y la satisfacción por los logros de cada uno de sus miembros.

Las Virtudes
La espiritualidad es un llamado a las más elevadas virtudes humanas, como el amor, el cariño, la generosidad, la responsabilidad por nuestras propias acciones, el perdón, la compasión, y la apertura del uno al otro. Nos dirige a compartir en lugar de acumular, a la cooperación en lugar de la competencia y hacia la paz en vez de la violencia.
Ciertamente la comunidad familiar es un ambiente fértil para cultivar las virtudes. No me refiero a estudiarlas en abstracto, como dedicarle una semana a la honestidad y la siguiente a la verdad. Me refiero a la práctica de las virtudes en las vivencias diarias de la vida familiar.
Quizá el principio fundamental que se debe enfatizar en la vida familiar es el de la "Regla de Oro" de todas las religiones. Este lema nos insta a todos a tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros. De hecho, abarca todas las virtudes. Se le puede decir a un niño que ha tomado lo que le pertenece a su hermano si haberlo pedido: "¿Te gustaría que Alicia tomara tus lápices?; ¿Te gustaría que Javier dijera que no se comió tus galletas cuando tu viste que se las estaba comiendo?" Ayudar a los niños a darse cuenta como se sienten los demás es una base que facilita alimentar la empatía, base de las virtudes espirituales.


Los niños héroes

Es importante que los niños observen buenos modelos, tanto de los adultos como de otros niños. Cuando conocen lo que otros niños han hecho por los demás, se empoderan y comienzan a creer en lo ilimitadas que pueden ser sus capacidades. Los siguientes ejemplos que se encuentran en Internet, pueden ser buenos relatos para reflexionar:
- Alexandra Scott
- Ryan Hreljac
- Katie Stagliano
- Divine Bradley
- Louis Braille
El punto de partida para un mundo mejor es creer que es posible … El sueño indómito es el primer paso hacia la realidad. A través de él la gente descubre metas más altas y percibe su yo superior. Si nuestros propósitos son débiles, si nuestros anhelos para la siguiente generación son poco inspirados, si la idea de progresar nos parece de escaso valor, entonces nos doblegaremos ante las dificultades. Pero si sentimos algo por el don de la vida y su singularidad, si confiamos en la libertad, el desarrollo y el milagro del cambio vital, entonces las dificultades ya no nos pueden atemorizar." Norman Cousins